Ginebra 2026: Irán defiende su "línea roja" de misiles mientras EE.UU. exige el fin del enriquecimiento de uranio
Las negociaciones nucleares en Ginebra entre Estados Unidos e Irán transcurren con la presentación de "propuestas prácticas" por ambas partes, según confirmó el portavoz de la cancillería iraní, Esmaeil Baghaei. Sin embargo, más allá de la retórica diplomática, la tercera ronda de diálogos indirectos —mediados por Omán—evidencia un profundo choque de visiones sobre cuatro ejes fundamentales que determinan el futuro de la seguridad en Medio Oriente.
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| Banderas de Estados Unidos e Irán simbolizan el profundo abismo diplomático en las negociaciones nucleares celebradas en Ginebra. |
1. Enriquecimiento de uranio: Soberanía nacional vs. Cero enriquecimiento
La piedra angular de la discordia sigue siendo el derecho de Irán a enriquecer uranio.
La justificación de Irán: Teherán reclama su "derecho soberano" a desarrollar tecnología nuclear con fines civiles, amparado en el Tratado de No Proliferación (TNP). Altos funcionarios, como el asesor del Líder Supremo, Ali Shamjani, han reiterado que si la preocupación de Washington es que Irán no fabrique bombas, "un acuerdo inmediato está al alcance", invocando la fatwa (decreto religioso) que prohíbe las armas nucleares. Fuentes indican que Irán ha propuesto una suspensión "temporal y limitada" del enriquecimiento a cambio de concesiones, pero sin abandonar sus instalaciones.
La justificación de EE.UU.: La administración Trump exige que Irán renuncie por completo al enriquecimiento de uranio en su territorio ("cero enriquecimiento"), llegando a pedir el desmantelamiento de las instalaciones clave de Fordow, Natanz e Isfahán, así como la transferencia de las reservas de uranio al extranjero. Washington busca un acuerdo de carácter permanente, a diferencia del JCPOA de 2015, que incluía cláusulas de caducidad.
2. Sanciones económicas: La llave de la economía iraní
El alivio de la presión económica es el principal objetivo de Teherán en la mesa de negociaciones.
La justificación de Irán: La delegación iraní, encabezada por el ministro Abbas Araqchi, busca el levantamiento de las sanciones que han asfixiado su economía, especialmente las que afectan a la exportación de petróleo y al sector bancario. Cualquier acuerdo debe traducirse en beneficios económicos tangibles e inmediatos para la población.
La justificación de EE.UU.: La oferta estadounidense, según filtraciones, sería mucho más restrictiva: un alivio inicial "mínimo" de las sanciones, supeditado a una verificación prolongada del cumplimiento iraní. Cualquier beneficio económico adicional estaría condicionado a pasos futuros, manteniendo así la máxima presión como herramienta de coerción.
3. Programa de misiles balísticos: Capacidad disuasoria vs. Amenaza regional
Este punto emerge como uno de los principales focos de tensión, con posturas irreconciliables.
La justificación de Irán: El programa de misiles balísticos es considerado una "línea roja" absoluta y un asunto "no negociable". Teherán lo justifica como un componente esencial de su defensa y disuasión, especialmente frente a la presencia militar de EE.UU. en la región y las capacidades de Israel. Irán insiste en que las negociaciones deben centrarse "exclusivamente" en el tema nuclear.
La justificación de EE.UU.: El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha calificado como un "gran problema" que Irán se niegue a discutir su programa de misiles, que considera una amenaza para las bases estadounidenses en el Golfo y para Europa. Para Washington, un acuerdo nuclear que no limite los misiles balísticos de Irán sería insuficiente, ya que estos son el vehículo natural para cualquier potencial cabeza nuclear.
4. Apoyo a grupos regionales: El papel de Irán en Medio Oriente
La administración Trump busca ampliar el marco negociador para incluir las políticas regionales de Irán.
La justificación de Irán: Al igual que con los misiles, el apoyo a grupos como Hamás, Hizbulá o los hutíes del Yemen es una parte fundamental de su doctrina de política exterior y proyección de influencia en el mundo árabe. Teherán rechaza vincular este asunto a las conversaciones nucleares.
La justificación de EE.UU.: Washington exige que Irán cese su apoyo a estos grupos, a los que considera "proxies" o "milicias" que desestabilizan la región y amenazan los intereses de Estados Unidos y sus aliados, especialmente Israel. Para la Casa Blanca, contener a Irán implica desarticular toda su red de influencia regional.
Perspectiva geopolítica: Un callejón sin salida con la espada de Damocles
La tercera ronda de Ginebra se celebra bajo una presión militar sin precedentes, con un importante despliegue de fuerzas estadounidenses en la región que algunos analistas califican como el mayor desde 2003. Esta atmósfera de "negociación bajo la amenaza de guerra" define la geopolítica del momento.
Mientras Washington apuesta por una estrategia de "máxima presión" para forzar concesiones totales, Irán interpreta cualquier capitulación como una amenaza existencial mayor que un conflicto armado limitado. Como señalan analistas citados por la prensa internacional, para los gobernantes de Teherán, ceder en su derecho al enriquecimiento o en su programa de misiles socavaría los cimientos ideológicos y de seguridad del régimen, haciendo de la resistencia una opción más viable que la rendición, incluso ante una potencia superior.
La mediación de Omán ha logrado mantener un canal abierto y se habla de una "apertura sin precedentes a ideas creativas". Sin embargo, el abismo entre las posiciones de fondo sugiere que, o bien se explora una fórmula de compromiso (como un enriquecimiento muy limitado y supervisado a cambio de un alivio sustancial pero gradual de sanciones, dejando fuera los otros puntos), o la región se encamina hacia una nueva y devastadora escalada. La comunidad internacional observa con atención si la diplomacia podrá tender un puente entre la exigencia de "cero enriquecimiento" de EE.UU. y la reivindicación de "derechos soberanos" de Irán. Geopolítica Digital

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