La Ruptura del Statu Quo: China contraataca tras la expulsión de sus puertos en el Canal de Panamá
La "disputa" por el Canal de Panamá ha entrado en una fase de confrontación abierta y de consecuencias jurídicas y económicas inmediatas. Lo que comenzó como una amenaza retórica del presidente Donald Trump se ha materializado en un hecho consumado: el gobierno de Panamá, bajo presión de Estados Unidos y tras un fallo de su Corte Suprema, ha tomado el control físico de los puertos de Balboa y Cristóbal, operados durante casi tres décadas por la empresa de Hong Kong CK Hutchison. Este hecho marca un punto de inflexión en la influencia china en el hemisferio occidental y ha desencadenado una respuesta contundente por parte de Pekín.
![]() |
Buque portacontenedores atravesando el Canal de Panamá al atardecer, infraestructura clave del comercio mundial y punto estratégico en la rivalidad geopolítica global. |
Antecedentes: La victoria pírrica de Washington
El contexto de esta decisión se remonta a la llegada de Donald Trump a la presidencia en 2025, quien prometió "recuperar" el canal, alegando sin pruebas un control chino sobre la vía interoceánica. La presión fue constante, incluyendo visitas de alto perfil como la del Secretario de Estado, Marco Rubio, a Panamá. El punto culminante fue la decisión de la Corte Suprema de Panamá, que el 30 de enero de 2026, declaró "inconstitucional" la concesión de CK Hutchison, allanando el camino para que, el 23 de febrero, las autoridades panameñas tomaran posesión de los puertos y designaran a los operadores temporales europeos APM Terminals (Maersk) y Terminal Investment Limited (MSC).
Estados Unidos ha celebrado abiertamente este desenlace como una victoria estratégica. El Secretario de Estado, Marco Rubio, se declaró "alentado" por el fallo, y el embajador estadounidense en Panamá, Kevin Cabrera, lo calificó como "muy bueno" para el pueblo panameño, en una clara muestra de respaldo a una decisión que vacía de presencia comercial china los accesos al canal. Para Washington, se trata de un éxito temprano de su política de presión para contener la influencia de Pekín en lo que considera su "patio trasero".
La respuesta china: Del "precio elevado" a la acción
Lejos de aceptar el hecho como algo consumado, la reacción de China ha sido inmediata, combinando la defensa legal de sus empresas con medidas de represalia política y económica. La narrativa china denuncia una maniobra geopolítica de Estados Unidos que viola el espíritu del contrato y las normas del comercio internacional.
Ofensiva Diplomática y Legal: El gobierno chino, a través de su Ministerio de Relaciones Exteriores y la oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, ha calificado la medida como una "ruptura de la confianza" y ha advertido que Panamá pagará "un precio elevado, tanto política como económicamente". Al mismo tiempo, CK Hutchison ha anunciado que iniciará acciones legales, incluyendo un arbitraje internacional contra Panamá, buscando una "compensación sustancial" por lo que considera una toma ilegal y confiscatoria de sus activos, donde ha invertido aproximadamente 1.8 mil millones de dólares.
Represalias Económicas: La respuesta más tangible ha sido la orden del gobierno chino a todas sus empresas estatales de suspender los planes para nuevos proyectos en Panamá. Esta medida congela de facto futuras inversiones chinas en el país, un golpe significativo para una nación cuya economía y posición logística global se benefician enormemente del comercio con China y de la presencia de empresas como COSCO, Huawei o China Harbour. La señal para el resto de la región es clara: alinearse con Washington en la expulsión de intereses chinos conlleva un costo económico directo.
¿Dónde queda Panamá? Entre la soberanía y la presión
El gobierno de Panamá, liderado por José Raúl Mulino, se encuentra en una posición delicada. Si bien insiste en que la decisión es un acto soberano de su poder judicial, la realidad geopolítica lo coloca como el campo de batalla de una guerra entre potencias. El presidente Mulino ha intentado matizar la acción, asegurando que no se trata de una "expropiación" y garantizando la continuidad laboral de los 1,200 empleados de los puertos. Sin embargo, la decisión de anular una concesión de casi 30 años por motivos constitucionales no planteados antes, y en un contexto de máxima presión estadounidense, proyecta una sombra de duda sobre la seguridad jurídica para futuras inversiones extranjeras en el país.
Perspectivas Geopolíticas: Un nuevo tablero en la región
La toma de los puertos no es un incidente aislado, sino la pieza más visible de un realineamiento estratégico en América Latina impulsado por la administración Trump. Este movimiento se suma a otras acciones, como la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, la salida de Argentina del acuerdo del radiotelescopio chino, o la cancelación del proyecto del observatorio en Chile, todas ellas interpretadas como un retorno agresivo de Estados Unidos a la región.
Sin embargo, los analistas señalan que Pekín no se retira, sino que se "recalibra". A corto plazo, la pérdida de los puertos es un revés, pero a largo plazo, China sigue siendo el principal socio comercial de países como Brasil, Perú y Argentina con inversiones en litio, minería y agricultura que crean interdependencias difíciles de romper.
La situación es, por tanto, la de una "guerra fría" en el istmo centroamericano con varias capas:
Victoria táctica de EE. UU.: Ha logrado su objetivo inmediato de remover un activo estratégico chino de las entradas del canal.
Contraofensiva estratégica de China: Pekín ha pasado de las quejas verbales a las represalias económicas concretas, enviando un mensaje disuasorio a otros países de la región.
Incertidumbre jurídica en Panamá: El país se enfrenta a un arbitraje internacional millonario y a la desconfianza de los inversores, justo cuando necesita demostrar que sigue siendo un centro logístico fiable.
Un precedente peligroso: La comunidad internacional observa cómo el derecho contractual puede ser subordinado a la geopolítica, lo que siembra dudas sobre la estabilidad de las reglas del comercio global.
El conflicto por los puertos del Canal de Panamá ha dejado de ser una disputa comercial para convertirse en un episodio definitorio de la nueva pugna por la influencia en América Latina, donde la ley y los contratos parecen ser las primeras víctimas.
Geopolítica Digital: Canal de Panamá: Nodo Crítico del Equilibrio Geoeconómico Global

Comentarios
Publicar un comentario